Estado laico y libertad de creencias


Alejandro Zapata (izquierda), Pedro Joaquín C., Rodolfo Echeverría, Pablo Gómez y Arnaldo Córdova.

Por Laura Campos Jiménez

El pasado 21 y 22 de abril, se celebró el seminario “Estado laico y libertad de Creencias”, organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y el movimiento “Ciudadanos en defensa del Estado laico”, cuya sede fue la Antigua Escuela de Jurisprudencia, en la Ciudad de México.

El análisis y las conclusiones de este seminario, giraron en torno a la necesaria consolidación del Estado laico en nuestro país, la realidad actual del laicismo mexicano y sus recientes embates por parte del conservadurismo y la Iglesia católica institucional. Entre los participantes a dicho evento, destacó la presencia de legisladores, académicos y periodistas:

María de los Ángeles Moreno (Senado); Pablo Gómez (Senado); Pedro Joaquín Coldwell (Senado); Roberto Blancarte (Colmex); Bernardo Barranco (Sociólogo de las religiones), Jorge Carpizo (UNAM); Octavio Rodríguez Araujo, (UNAM); Arnaldo Córdova (UNAM); Pablo Salazar (UNAM); Miguel Ángel Granados Chapa (Periodista); entre otros.

Fueron moderadores: Beatríz Pages, Rodolfo Echeverría, Luis Raúl González y Héctor Fix.

José Paoli (izquierda), Jorge Carpizo, Luis G. González, María de los Ángeles Moreno y Roberto Blancarte.

A continuación, algunos fragmentos de las ponencias del seminario: “Estado laico y libertad de creencias”…

***

La extrema derecha fanática ya está inundando al país: Carpizo

Dr. Jorge Carpizo McGregor

Estado laico es sinónimo de democracia, de pluralismo, de tolerancia, de principio de igualdad, de no discriminación, de respeto a las minorías. Todo esto implica la laicidad. La autocracia puede ser budista, islámica, católica, etcétera, pero la democracia es laica o no es democracia.

Hoy en día, el laicismo está en el corazón del sistema democrático y en la verdadera defensa y protección de los derechos humanos con todo lo que esto implica.

Yo he sostenido que la verdadera Independencia de México no fue en el año de 1821 […] La verdadera Independencia de México es cuando nace como Estado moderno, con una serie de libertades.

En dónde estamos en este momento a este problema del Estado laico y la laicidad. Yo tengo esta concepción: Este país, desde hace varios años, está abrumado de problemas gravísimos:

a)      La mitad de la población en miseria,

b)     Una corrupción cada día peor, con su compañero inseparable: la impunidad,

c)      Nos va a faltar muy pronto agua,

d)     Desempleo,

e)      Desigualdad social, entre las más grandes del mundo,

f)       Inseguridad pública que todos la sufrimos.

Es una cantidad de problemas inmensos. Y junto a eso, estamos discutiendo algo que hubiéramos pensado que estaba superado, pero no está. Este problema, aparentemente se había resuelto con las Leyes de Reforma y la incorporación de estos principios en la Constitución de 1857 en la década de los setenta de ese siglo…

Sin embargo, los espectros regresan. Aquí no son los espectros, son los demonios. Bien entendida nuestra Constitución, no deberíamos estar discutiendo estos problemas, porque está todo muy claro para quien lo quiera entender. Sin embargo, para quien lo quiere desvirtuar no. El artículo 24 dice:

“Todo hombre es libre para profesar la creencia religiosa que más le agrade y para practicar las ceremonias de devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. El Congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna”. 

Esto hay que relacionarlo con cantidad de artículos de la Constitución, pero primordialmente, con todos los que se refieren a lo que nosotros llamamos garantías individuales.

En el artículo tercero nos lo dice con toda claridad:

“Garantizada por el articulo 24 la libertad de creencias, dicha educación será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa; el criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico…”

Muchos artículos están relacionados con esto. Y desde luego, el artículo que todos sabemos, el 130: El principio histórico de la separación del Estado y las Iglesias.

El debate actual, no es un debate jurídico; es un debate esencialmente político, porque hay tres gravísimos problemas reales hoy en día:

La Iglesia católica siente al Estado mexicano muy débil y además muy complaciente, y además es el momento de: “Vamos a avanzar, vamos a avanzar, vamos a avanzar…”. Ese es el primer problema gravísimo.

¿Las libertades ilimitadas a qué llevan? A la ley del más fuerte. Ante ley todos somos iguales, pero ante la realidad, no me van a decir que todos los que estamos aquí somos iguales a los 10 hombres más ricos del mundo, en los que hay mexicanos: No.

La ley está para proteger las libertades. La ley dice hasta dónde llega esa libertad para asegurar la libertad de los otros. Entonces, esto de las libertades ilimitadas va contra la propia esencia de los derechos humanos, va contra la propia dignidad humana. Es otra vez que el pez grande se coma al chico.

Yo estoy porque en el artículo 40 constitucional, se agregue la palabra laica. Palabra que está muy bien empleada en varios artículos. ¿Qué va a suceder? Que va a decir en la Constitución lo que ya decía: jurídicamente no tiene importancia. Política y socialmente tiene una importancia grandísima ante los avasallamientos que se quieren contra el Estado democrático en México, contra el Estado laico, contra los derechos fundamentales.

El primer embate, es lo que entienden por “libertad religiosa”. El segundo embate consiste en que se quiere desconocer el orden jurídico mexicano. El tercer embate es el tratar de regresar al fuero eclesiástico: los delitos que cometan los sacerdotes no son delitos, son pecados y se absuelven entre ellos y ahí quedó absolutamente todo. Esto se llama fuero eclesiástico […] El que tiene la mentalidad de la Edad Media no la va a cambiar, por eso es que estamos preocupados.

Lo que entienden por libertad religiosa, lo que desea que la ley mexicana esté subordinada a la “ley divina” y el fuero religioso, es el embate más grande que está sufriendo el Estado mexicano desde la guerra cristera, y si no nos damos cuenta, pobres de nosotros.

A los inmensos problemas de este país, le vamos a agregar otro que puede dividir a la sociedad mexicana. Yo digo que no es la serpiente el huevo: la serpiente con la extrema derecha fanática ya está inundando al país.

Este se convirtió en uno de los problemas que está afligiendo a la pobre sociedad mexicana.

***

No podemos caer en la confusión o quizá la trampa del pensamiento conservador que pretende sustituir el concepto de libertad de cultos por el de libertad religiosa

Sen. María de los Ángeles Moreno

Los grandes principios que orientaron la evolución de las sociedades modernas hacia la ‘laicización’ de sus instituciones (la igualdad de cultos, la neutralidad de los servicios públicos, la separación del Estado y de las Iglesias) encontraron en la Iglesia católica un adversario decidido y poderoso. Muchos fueron los intentos de laicidad, como expresión de la voluntad de emanciparse del control religioso… 

La libertad en juego es esencialmente la libertad de conciencia, de pensamiento, de filosofía, la cual no está sometida, ni puede estarlo a credo obligado. La igualdad es la que corresponde al ámbito de las preferencias espirituales personales. En consecuencia, la laicidad tiene como referencia y como fundamento la cosa común, más allá de las definiciones o diferenciaciones espirituales […] Las convicciones propias de uno no pueden ni deben imponerse a otros.

Las condiciones actuales, la realidad que vivimos, podría hacernos suponer que el Estado laico peligra […] Ante los embates de la aparentemente generalizada “revisión ética y ecuménica” de los derechos del hombre, existen riesgos de alejarnos de la laicidad, cuando la secularización realmente no se ha consumado. No podemos caer en la confusión o quizá la trampa del pensamiento conservador que pretende sustituir el concepto de libertad de cultos por el de libertad religiosa […] Sin laicidad no puede haber democracia.

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El Estado laico es la mejor garantía de la libertad religiosa.

Dr. Roberto Blancarte

El Estado laico es la mejor garantía de la libertad religiosa: no hay libertad religiosa si no hay Estado laico; de hecho lo podemos examinar históricamente y contemporáneamente. Si ustedes ven, no hay ningún Estado que no sea laico donde haya libertad religiosa. Y Ahí donde no es el Estado laico, no hay libertad religiosa.

El problema es la noción de libertad religiosa. He discutido mucho esto con juristas conservadores en México, que quisieran introducir la noción de libertad religiosa en la Constitución y que a mi me parece que sería un grave error.

En primer lugar, no todo mundo entiende por libertad religiosa lo mismo. En Estados Unidos, por ejemplo, la noción de libertad religiosa es la que da la pauta para la idea de separación, es decir, los norteamericanos de las colonias luego de su Independencia lo que hicieron fue intentar la idea de separación, que no existía prácticamente en ningún lugar del mundo, y la inventaron porque querían libertad religiosa. Pero, para verdaderamente tener libertad religiosa, lo primero que tuvieron que hacer fue separar el Estado de la Iglesia.

No había nada más nocivo para la verdadera libertad religiosa que el Estado impusiera una determinada creencia a los pobladores, o que el Estado se inmiscuyera en asuntos de la conciencia privada de cada una de las personas, o peor aún, que se pagaran impuestos para sostener a una Iglesia o a una religión que no era la suya.

La libertad religiosa es la libertad que tiene cada persona para quiera creer en lo que quiera creer, o no creer en nada, de manera individual o colectiva, privada o pública.

Hay distintas nociones de libertad religiosa y de cómo deben respetarse las libertades en distintos ámbitos. Hay algunos ámbitos en donde se pretende que la libertad religiosa pueda ser una libertad específica, y eso es lo que se está queriendo introducir en México.

Dijo Cicerón: “Somos esclavos de las leyes para poder ser más libres”, es decir, nadie tiene libertades absolutas ni derechos absolutos en ningún país. Más bien, todos nos sometemos a las leyes y al acotamiento de nuestros derechos, aunque nuestras libertades sigan existiendo teóricamente de manera general, nuestros derechos están limitados, porque es la única manera de que todos, en efecto, tengamos más libertades.

El derecho sirve para limitar nuestros derechos específicos y permitirnos así tener más libertades. Es exactamente lo mismo que sucede con la libertad religiosa: no hay ninguna razón para que haya una libertad religiosa y que nadie la pueda acotar. Eso no existe en ninguna parte del mundo.

En México, hay personas que dicen: “Los ministros de culto no se les puede limitar sus derechos…”; como si no entendiéramos que estamos en un contexto en donde todos tenemos derechos […] De la misma manera que decimos que los militares no pueden ser representantes populares mientras tengan tropas bajo su mando, porque habría un problema. Estos tienen que dejar sus cargos como militares para ocupar puestos de representación popular o cualquier función pública que sea relevante para ellos.

¿Cuál es el problema cuando se discute en México la libertad religiosa? El problema es la concepción de libertad religiosa del Episcopado Mexicano, para llamarlo con todas sus letras, la cual es una noción que no tiene que ver con esto que estamos platicando: No tiene que ver con libertades sino con privilegios.

El Episcopado quiere educación religiosa en las escuelas públicas. Y argumenta tratados internacionales, lo cual es absolutamente falso, puesto que los tratados internacionales que México ha firmado […] En esos tratados se dice que el Estado debe garantizar a los padres para educar a sus hijos, según sus propias convicciones. En ningún lugar de esas declaraciones  o tratados dice que ese derecho debe ser ejercido en la escuela pública.

Lo que la Iglesia católica quiere es instrucción catequística-confesional, no quiere historia de las religiones, sobre el Islam, el protestantismo y los evangélicos… Lo que quisiera es instrucción confesional católica.

En la escuela pública laica, por lo tanto, cualquier introducción de las idea de libertad religiosa en la Constitución es muy peligrosa, porque sustentaría el derecho de algunos a pretender educación religiosa. No quieren instrucción religiosa de todas las iglesias, sino de ellos. No estamos hablando de derecho, sino de búsqueda de privilegios.

Cuando la Iglesia católica dice: “Queremos medios de comunicación… queremos nosotros, no que todos tengan”… Aquí hay un problema de democracia, de analizar derechos a todos. Otra idea de libertad religiosa, según ellos, es que las iglesias deben recibir subsidios económicos, vía fiscales. Su sueño es vivir como el modelo de Italia o España, en donde en nuestras formas fiscales les ponemos al final el uno por ciento va. Quisieran al Estado como colector de impuestos.

Respecto a la idea de los vicariatos militares, hay una fuerte presión para que las fuerzas armadas reciban a vicarios militares como en Argentina o Chile… Ya ven para lo que sirvieron: para bendecir los asesinatos, cuando hubo torturas y dictaduras en esos países. El Episcopado no está buscando que haya asistencia espiritual a las fuerzas armadas por todas las confesiones religiosas. El Episcopado no quiere que haya Testigos de Jehová dentro de las fuerzas militares, lo que quiere es tener el derecho de un vicario militar de la Iglesia católica dentro de las fuerzas armadas.

Entonces no estamos hablando de libertad religiosa. ¿Qué tiene que ver esto con la libertad religiosa? Nada que ver con la verdadera libertad religiosa. Para el Episcopado, la libertad religiosa es esto que acabo de mencionar, y eso nada tiene que ver con la verdadera noción de libertad religiosa que, según mi entender, es el Estado laico el que garantiza. No esa libertad religiosa, sino la verdadera libertad religiosa.

La pregunta es: ¿Requerimos poner en la Constitución el Estado laico y que aparte debe haber protección a la libertad religiosa específica? No. Con que pongamos que el Estado es laico, con eso se garantiza la libertad religiosa.

***

Del Estado católico al Estado laico en México

Dr. Octavio Rodríguez Araujo 

No puedo referirme al tema del Estado laico y las libertades circunscribiéndome al siglo XXI. Lo que estamos discutiendo tiene una historia, y ésta, para mí, debe ser tomada en cuenta. La ofensiva de la Iglesia contra la laicidad no cayó en México como un aerolito inesperado. Tiene un pasado y lo que se dice ahora es lo mismo que se argumentó antes. Nada ha cambiado sustancialmente, salvo que en el presente la clerecía católica tiene más simpatizantes que hace 85 o cien años, tanto en el gobierno como en los partidos. Por otro lado, conviene recordar que México no nació como Estado laico con la independencia, sino que el laicismo fue un largo y accidentado proceso y, a la vez, una reacción a las intromisiones de la Iglesia católica en la vida pública y política del país.

Los 300 años de colonialismo que vivió nuestra nación antes de la independencia hicieron mella en asuntos religiosos y otros que por el momento no toco. Se impuso la religión católica y ésta prosperó sobre las otras que profesaban, antes de la conquista, los pueblos indios de lo que sería el Virreinato de la Nueva España.

      Con las reformas a la Constitución de 1857, llevadas a cabo el 25 de septiembre de 1873, se ratificó la separación entre el Estado y la Iglesia y que el Congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna. El proyecto de Carranza del artículo 24 de la Constitución, que quedaría plasmado en la Carta Magna aprobada en 1917, estableció que todo hombre es libre de profesar la creencia religiosa que más le agrade y que ningún acto religioso de culto público deberá celebrarse fuera de los templos.

      Los episodios de enfrentamientos entre la Iglesia católica y el Estado fueron mitigados en parte por Cárdenas y sobre todo a partir del gobierno de Ávila Camacho. Pero la Iglesia no cedió, si bien su tono fue menos beligerante.

      Con las reformas de Carlos Salinas de Gortari de 1992, se mantuvo el principio de separación entre Estado e iglesias (y no sólo Iglesia), pero las iglesias y agrupaciones religiosas tendrían (tienen) personalidad jurídica una vez que estén registradas.

      Salinas, pues, atendió algunas de las exigencias de la Iglesia católica, principal e históricamente, en contra de esos dos artículos constitucionales y tanto priístas como panistas, principalmente, aprobaron sus reformas en la esfera parlamentaria. En relación con la educación, el texto vigente del artículo 3° constitucional señala que si bien el Estado garantiza la libertad de creencias, la educación que imparta el Estado será laica, cual se sostenía desde 1917, con la salvedad de que en el texto original se decía que “ninguna corporación religiosa, ni ministro de algún culto, podrán establecer o dirigir escuelas de instrucción primaria”. Esta restricción fue omitida, por lo que las órdenes religiosas pueden tener y dirigir escuelas privadas con enseñanza no laica, es decir confesional.

      Podría decirse que Salinas, buscando la legitimidad que no obtuvo en las urnas, le dio a las iglesias (principalmente a la católica) armas para participar en política y en educación y para exigir más y más con la intención de regresar a la primera mitad del siglo XIX y terminar con la separación entre Estado e Iglesia e intentar, como en ese lejano tiempo, que la religión católica sea otra vez la religión de Estado en México.

      Con estas reformas el clero quedó más satisfecho, pero con el triunfo de Fox y de su esposa, que no figuraba en las boletas electorales, los jerarcas religiosos se envalentonaron y van por más. Ahora quieren que se enseñe religión en las escuelas públicas y, desde luego, están en contra del uso del condón, de la píldora anticonceptiva, de la llamada píldora del día siguiente y, por supuesto, del aborto.

      So pretexto de la lucha contra el aborto, que los católicos llaman “lucha por la vida”, y aprovechando la derechización de la política en manos del PAN (con El Yunque o sin él) y de priístas, la Iglesia católica está presionando por imponer sus valores sobre los demás tanto en las escuelas (siempre ha estado en contra de la educación laica) como en la esfera estatal y la vida familiar.

      Una cosa es que las iglesias tengan su derechos y otra que sus valores deban formar parte del las políticas públicas del Estado mexicano e imponerse a quienes no comulgan con ellos. Aprovechando esta coyuntura, la Iglesia católica ha exhibido la misma cara que mostró en tiempos de Calles en contra de la Constitución de 1917; es decir, tratar de poner por encima de nuestras leyes las creencias y los valores de su religión.

      Cuando se dijo en enero pasado, a nombre de Norberto Rivera: “Nosotros, pastores del pueblo de Dios, tampoco podemos obedecer primero a los hombres y sus leyes antes que a Dios; toda ley humana que se le contraponga será inmoral y perversa, pues al ir contra su voluntad termina por llevar a la sociedad a la degradación moral y a su ruina” (La Jornada, 11/01/10); cuando se dijo lo citado, lo que se implicó fue que dichos pastores se han declarado en rebeldía ante las leyes que nos hemos dado los mexicanos.

     Ahora ya no les gusta el artículo 130 que aplaudieron en tiempos de Salinas, quieren más. Y no les gusta porque este artículo establece que “las iglesias y demás agrupaciones religiosas se sujetarán a la ley”. En el inciso e de este artículo se dice: “Tampoco podrán en reunión pública, en actos del culto o de propaganda religiosa, ni en publicaciones de carácter religioso, oponerse a las leyes del país o a sus instituciones, ni agraviar, de cualquier forma, los símbolos patrios.”

      Subordinar o querer subordinar la Constitución general al catecismo Ripalda o a la Biblia o al Corán o lo que sea que represente un texto denominado sagrado, es una violación de dicha Constitución y del Estado laico que nos hemos dado los mexicanos (y que quieren revertir los curas). ¿No dice nuestra constitución que en México hay libertad de cultos y de creencias? Esto quiere decir que cada quien cree en lo que le da la gana, o no cree y, por lo tanto, observa o no los valores de su iglesia, si la tiene, siempre y cuando se someta, como ciudadano, a las leyes vigentes en el país.

      Los curas quisieron tener derechos, y los tienen gracias a Carlos Salinas y sus reformas legislativas, pero al lograrlos también adquirieron obligaciones, como individuos y como organizaciones. Y una de estas obligaciones es acatar la legislación y no llamar a desobedecerla sin caer en subversión y, eventualmente, en asociación delictuosa. En caso de que esto suceda, y ya sucedió con el texto leído en la Catedral metropolitana el 10 de enero, que les caiga el peso de la ley, comenzando por Rivera Carrera y sus cómplices ortodoxos y evangélicos que hicieron causa común con dicho propósito.

  De suprimirse el inciso e del 130, como llegó a proponerlo el senador Pablo Gómez, los ministros de cualquier culto podrían coligarse con fines políticos y llevar a cabo proselitismo a favor o en contra de candidatos, partidos o asociaciones políticas no pertenecientes a iglesia alguna. Igualmente, dichos ministros, podrían oponerse, sin sanción alguna y sin violar las leyes, a estas mismas leyes, a las instituciones de la república y a los símbolos patrios. Por si no fuera suficiente, los ministros de culto religioso podrían formar partidos políticos con símbolos o referencias religiosas y convertir los templos en ágoras políticas y de incitación a la subversión en contra del Estado mexicano.

        Se dirá que algunas de estas atribuciones que admitiría la derogación del mencionado inciso constitucional ya las ejercen los clérigos, como fue demostrado por su oposición a las leyes que permiten el aborto en el Distrito Federal bajo ciertas condiciones, pero una cosa es que se toleren tales licencias a las iglesias mexicanas y hasta al Vaticano (Estado extranjero) y otra que no tengan límites para hacer lo que quieran políticamente. El vocero de la Arquidiócesis de México aplaudió de inmediato la propuesta de Gómez y señaló que ya es tiempo de que los ministros de su iglesia dejen de ser “ciudadanos de segunda”. Un ciudadano de segunda, como lo fueron las mujeres en elecciones federales antes de que se les concediera el voto, no sólo no puede votar sino que tampoco puede ser votado. Sin embargo, no fue a este derecho al que se refirió el vocero Hugo Valdemar, puesto que el propio Código de Derecho Canónico impide a sus ministros religiosos postularse a cargos públicos por elección, sino a la libertad de expresión que los curas la tienen con las restricciones señaladas en el artículo 130.

  Lo que quiere la Iglesia católica en concreto, es plena libertad de expresión, lo cual en abstracto sería correcto. Pero como ciertamente los clérigos son ciudadanos de segunda, porque pueden votar pero no ser votados, lógico es que se conserve el inciso e del 130 como está, pues obedece a razones históricas y no a derechos abstractos que bien podrían ser concretos en otros países, como en realidad lo son.

  La historia mexicana nos enseña que si a la Iglesia católica, más que a otras, se le brinda el derecho de intervenir en política (en todo aquello que prohíbe el multicitado inciso), se servirá con la cuchara grande y al rato veremos a curas o monjas enseñando religión en las escuelas públicas o formando partidos políticos para explotar en las urnas los símbolos y los valores religiosos. Si por ahora se ha ganado en la Cámara de Diputados la reforma al artículo 40 constitucional, para enfatizar el carácter laico de la República, con la reforma propuesta por el senador Gómez y sus aliados terminaríamos, gracias al pueblo católico (que tal vez forma mayoría), aboliendo la laicidad y convirtiendo al Estado mexicano en un Estado confesional y dogmático, de talibanes si estos fueran católicos.

  ¿Merecen libertad política quienes dijeron recientemente que sólo obedecen a dios y que toda ley humana que se le contraponga será inmoral y perversa? ¿No fue esto lo que dijo el Cardenal Rivera hace poco en enero? ¿No fue su documento un llamado a desobedecer las leyes y a irrespetar las instituciones?

  Mejor dejemos el 130 como está y apoyemos la reforma que hemos propuesto en Ciudadanos en Defensa del Estado Laico al 40 constitucional. Como se ha dicho en diversos medios, el Estado laico garantiza no sólo la posibilidad de la democracia sino las libertades de todos sin interferencias intolerantes.

 *** 

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13 comentarios

  1. Manuel C. Gonzalez said,

    abril 27, 2010 a 7:13 pm

    En definitiva, creo que nos falta mucho por poder enteder lo que es un estado “laico”, Asì nos lo hace ver toda accion retrograda de la iglesia a tal respecto, no cabe duda que quisieran ser el todo dominio del pueblo, y que èste se sojusgue a su voluntad y deseo. Su magnifico artìculo, creo que debe de ser difundio de una manera màs amplia hacia toda la sociedad. El cual pueda abrir los ojos y la mentalidad de todos aquellos que bien entiendan cuan benefico es la separacion de iglesia-estado. y que realmente se permita llevar a efecto la libertad de creencia que màs convenga a cada persona. No se justifica que el fuero clerical permita impunidad, y que el delito solo sea considerado como un”pecado”, que ellos puedan “sancionar” si asi lo desean.

    Luego entonces habrà que difundir que su comportamiento tambien esta sujeto de apliacion de jurìdica por parte del Estado.- Ojala que pueda ser apreciado su escrito por un mayor numero de personas que les interese. una verdadera libertad de cultos y de educacion.

  2. Emilio said,

    julio 8, 2010 a 9:58 pm

    Realmente me complace leer este blog. El clero católico cuánto daño le ha hecho a nuestro México. Ojalá que dejáramos a un lado creecnias religiosas y fanatismos, y escudriñáramos la historia de nuestro país…

  3. jorge said,

    enero 6, 2011 a 11:46 am

    México debe seguir siendo laico, por salud de nuestra sociedad.

  4. Antonio Sánchez said,

    abril 1, 2011 a 12:56 pm

    CONOCER LA VERDAD NOS HACE LIBRES
    SOBRE EL AUTENTICO ESTADO LAICO

    Laical y lo mismo laicista, provienen de la palabra griega laos que significa “pueblo”, laical por lo tanto significa “del pueblo” y laicista significa “solo pueblo”. Aceptamos todos, con todo gusto, el estado laico, porque el mismo Jesús, Hijo de Dios vivo, nos lo enseñó: “Al cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”.

    Amor y paz en Dios a los hombres de buena voluntad y a toda la humaidad.”.

  5. lourdes said,

    abril 16, 2011 a 10:13 am

    No es entendible porque la Iglesia quiere a toda costa interferir en la vida política cuando, en teoría al menos, sus asuntos son de indole completamente diferente, deberian ser una guía moral y espiritual, y no buscar el poder como claramente lo hacen.

  6. Antonio Sánchez said,

    agosto 18, 2011 a 4:39 pm

    El Estado Laico Libre ha costado mucha sangre y ya no podemos volver a la época en que se imponía la religión a todos; ya estamos en pleno siglo XXI, siglo de la Libertad y de la Paz, y no estamos en el siglo XVI o XVIII, siglo del totalitarismo religioso.

    Viva Jesús que predicó: “El verdadero respeto al derecho ajeno es, amor, justicia, libertad y paz”.

    Viva México, y viva el verdadero respeto al derecho ajeno, la libertad y la paz; no solo viva el respeto al derecho ajeno y la paz. “Amor y paz en Dios a los hombres (mujeres y varones) de buena voluntad y a toda la humanidad.”.

    La sepración del Estado y la Iglesia católica es un legado de la Reforma del siglo XIX. Viva Juárez.

    Antonio Sánchez
    Laico comprometido
    Movimiento seglar “Ad Gentes”

  7. eliseo said,

    enero 2, 2012 a 3:14 pm

    no a las libertades religiosas,si a la constitución del estado laico en el artículo 40 de nuestra carte magna.

  8. francisco martinez balderas said,

    enero 16, 2012 a 11:16 am

    Los conflictos mas grandes y las peores carnicerias se dan y se han dado en los estados teocraticos, nuestro Mexico ya ha tenido mucho de esto, no añadamos mas sangre y conflictos a los que ya tenemos. Fuera el clero catolico del gobierno, no al reconocimiento del estado vaticano y castigo al que quiera irrumpir la tranquilidad y paz religiosa en Mexico. ¡Viva el estado laico¡ ¡Viva la educacion laica¡ ¡Viva Mexico¡..

  9. Magge said,

    febrero 2, 2012 a 9:18 pm

    De acuerdo con todos los que promovieron este foro, Felicidades, creo que México necesita abrir los ojos y elegir un gobierno que garantice su laicidad y que no quiera dar al pueblo atole con el dedo para abrir las puertas al clero Romano y tener al pais sin crecimiento al tener el poder en sus manos, México nesesita politicos fuertes y desididos como Benito Juarez, que no se dejen Mangonear como titeres , recordemos que el papa biene a eso.

  10. yeudiel said,

    febrero 12, 2012 a 8:24 pm

    Creo que los politicos se estan haciendo tontos para no actuar a favor del progreso y consolidacion del estado Laico en Mexico ya que no se han atrevido a elevar a rango constitucional el articulo 40 que es el que nos garantizaria una vida en un pais realmente Laico, quiciera unirme a muchos intelectuales que piden lo mismo, reciente mente publico Jacobo Zabludozky la misma postura que mexico necesita consolidarse como estado Laico de esta manera, exijiendo que el articulo 40 se eleve a rango constitucional. Aseguremos la Laicidad, luchemos por ello. Gracias.

  11. Antonio said,

    febrero 14, 2012 a 12:02 am

    No al totalitarismo confesional, ni al totalitarismo religioso, sino un definitivo sí al laico libre, como Jesús lo dejó.

    Afortunadamente, el cardenal Sandoval se largó de la arquidiócesis.

    Amor y paz en Dios a todos.”

    Antonio Ortega, laico comprometido
    Movimiento eclesial Ad Gentes, Oclotán

  12. Rubén A. Fonseca said,

    marzo 26, 2012 a 8:36 pm

    ¡Excelente! simplemente ¡Excelente!

  13. Mario Gonzalez said,

    mayo 26, 2012 a 6:24 pm

    En relación a la observación del finado Dr. Jorge Carpizo de que la extrema derecha fanática ya está inundando al país, felicito a la autora por incluir el texto referido.


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