El fracaso del Cardenal y la reforma al 24 constitucional

 

La Jornada Jalisco, 13 de enero de 2012

Por Laura Campos Jiménez

Leí con interés la reciente declaración del cardenal Juan Sandoval Íñiguez, en donde señala la “necesidad” de que “en las escuelas de educación pública se imparta enseñanza de valores para contrarrestar la violencia…”, ya que –en su opinión– “la instrucción [religiosa] de las futuras generaciones es el remedio a largo plazo…” (La Jornada Jalisco, 6 de enero de 2012).

La cita anterior, se da en el contexto de la reforma al artículo 24 constitucional, aprobada por la Cámara de Diputados el pasado 15 de diciembre y cuya minuta se encuentra en el Senado de la República para su aprobación o rechazo en las próximas semanas. La “libertad de religión” es el concepto añadido en dicha reforma –que suple los términos libertad de creencia y de culto–, el cual es interpretado tendenciosamente por la jerarquía eclesiástica, con el objetivo de introducir educación religiosa católica en las escuelas públicas, con cargo al erario, entre otras exigencias.

Detrás de dichas pretensiones, sin embargo, se encuentra una realidad que el prelado tapatío se niega a reconocer: su fracaso pastoral al frente de la Arquidiócesis de Guadalajara durante 17 años de administración diocesana. Es evidente que los “valores” inculcados por el líder de la grey católica a su comunidad, no fueron suficientes para disminuir la violencia y los crecientes índices de criminalidad en nuestra entidad; por el contrario: los escándalos; el distanciamiento hacia sus feligreses; la participación abierta en política; la violación de las leyes civiles; la comisión de delitos electorales; los conflictos internos con el presbiterio diocesano; las amistades ligadas al crimen organizado; el encubrimiento de sacerdotes pederastas; y la intolerancia hacia las minorías religiosas y a toda voz crítica, entre otros, desembocaron en un irreversible éxodo de fieles hacia otros credos o al abandono total de las creencias –sin que esta realidad eclesial le quite el sueño–, tal y como lo revelan los datos estadísticos sobre el descenso porcentual del catolicismo en México y Jalisco, de acuerdo con el Censo de 2010.

En relación con la indiferencia religiosa que se vive al interior de la arquidiócesis, el propio cardenal Sandoval ha sostenido que dicho problema, literalmente, se le escapó de sus manos: “En nuestros días –explica– las nuevas generaciones crecen prácticamente paganas, sin ningún conocimiento o formación religiosa […]. Entre nosotros es enorme, grave y extrema la ignorancia de nuestra propia religión. Generalmente se vive una fe que han transmitido nuestros mayores y que es, por lo tanto, una fe de tradición; una fe apoyada en celebraciones multitudinarias, en manifestaciones de religiosidad popular, en peregrinaciones, etcétera, mas no es una fe que se haya asumido con convencimiento personal porque no se conoce; no se conocen a fondo sus dogmas, la enseñanza de la Iglesia y demás” (Semanario, edición 441, 17 de julio de 2005, p.3).

De la precedida afirmación, se puede reiterar que la pastoral catequética implementada en la Arquidiócesis de Guadalajara por el cardenal Sandoval –al interior de sus más de 400 parroquias–, fue, sin matices, un fracaso. La petición que hace el religioso a los senadores para que aprueben la reforma del artículo 24 constitucional, y con ello se dé fin al Estado laico y se proceda con el “traslado” de la catequesis y los crucifijos a las escuelas públicas, es la misma consigna por la que combatieron los cristeros al Estado mexicano (1926-1929), con los saldos funestos que conocemos.

Entre tanto que el cardenal Sandoval invoca la educación religiosa en las escuelas públicas (bajo la noción ambigua de los “valores”): el catolicismo ha perdido terreno en el mundo, y sobre todo en sus antiguos feudos del viejo continente; los jóvenes se alejan cada vez más de esta Iglesia, y los creyentes en general dejan de ser practicantes; a nivel mundial, las vocaciones religiosas y las órdenes monásticas van a la baja; los sacerdotes en activo son de edad avanzada (57.3 años en promedio) y su pronto retiro agravará aún más el mencionado déficit; las encíclicas del Papa o muchos de sus llamados son prácticamente ignorados por los fieles, quienes siguen otras pautas de conducta y de moral (ajenas a los dictados de sus obispos); la Conferencia del Episcopado Mexicano no sabe qué hacer con los mil 500 sacerdotes casados en activo; el 90% de las mujeres que abortan y toman la píldora anticonceptiva son católicas; la escasez de curas, el colapso del sacerdocio en muchos países y los escándalos sexuales suscitados al interior del clero, han causado desencanto en grandes sectores de la sociedad…

Ante la crisis eclesiástica reseñada, resulta inadmisible que sean 121 obispos, 199 diputados y 128 senadores los que decidan –a través de oscuras y bastardas negociaciones– dar un giro a la historia del país, en dirección hacia un Estado confesional, y pretendan implantar una moral religiosa en nuestra sociedad al restituir privilegios indebidos. Somos millones de mexicanos (que electoralmente representamos millones de votos), los que nos oponemos al regreso a etapas oscurantistas ya superadas en el país. La consolidación del Estado laico exige la defensa de la educación laica.

Exijamos al Senado de la República, en suma, que dé marcha atrás a la accidentada aprobación que hiciera la Cámara de Diputados. Alcemos la voz y defendamos con argumentos, y de manera pacífica, la preservación de nuestras libertades laicas. Aún es tiempo… ¡No a la reforma del artículo 24 constitucional!

***

La Jornada Jalisco, 13 de enero de 2012, p. 2. 

http://www.lajornadajalisco.com.mx/2012/01/13/index.php?section=opinion&article=002a2pol

twitter:  @serhistoriadora         camposjmz@gmail.com

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3 comentarios

  1. Eliseo Rivera Parada said,

    abril 8, 2012 a 5:39 pm

    Reclama Foro Intereclesiástico a
    senadores reforma al Artículo 24

    Dulce Maya

    CUERNAVACA. Integrantes del Foro Intereclesiástico Mexicano en Morelos, manifestaron un airado reclamo a los senadores del PRI y PAN que permitieron la reforma sobre Artículo 24 Constitucional, “a modo del episcopado mexicano”.
    Con la modificación a la constitución, según resalta la asociación civil, los senadores le abrieron la puerta a los privilegios para el clero católico-político mexicano y las consecuentes cargas discriminatorias para las minorías religiosas y los no creyentes.
    Incluso, advirtieron que con esta acción, tanto el candidato del PRI a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto y el presidente Felipe Calderón “cumplen a la jerarquía católica la encomienda que en días pasados Benedicto XVI, en Silao Guanajuato, les recordó aprobar el artículo 24 por medio de una contrarreforma”.
    Por lo anterior, a través de un comunicado de prensa, el Foro Intereclesiástico Mexicano A.C. y sus asociados

    “rechazamos en todos sus términos esta modificación que representa no un avance para nuestras libertades, sino la puerta que se abre para constitucionalizar el desmantelamiento del Estado Laico”.
    Advirtieron que “en cínico maridaje y para cumplir el compromiso de Peña Nieto con la jerarquía católico-romana -según lo asentó el senador Dante Delgado- de imponernos a los mexicanos cadenas discriminatorias”.
    “La adición del párrafo primero del artículo 24 Constitucional por ser una modificación innecesaria, contradictoria, oscura, y retrograda, lesiva para el Estado Laico; que abre la puerta para introducir educación religiosa en las escuelas públicas, medios de comunicación para difundir catecismo”.
    “Lamentamos que un Senado de la República controlado por una mayoría ciega y sorda”, aprobó la contrarreforma al artículo 24 Constitucional, acusó la organización ciudadana

  2. Eliseo Rivera Parada said,

    abril 8, 2012 a 5:54 pm

    Intolerancia en Chiapas y Oaxaca
    Carlos Martínez García
    N
    o es nuevo el asunto, pero que resurja sí es preocupante. De nueva cuenta en los estados de mayor porcentaje de población indígena, Chiapas y Oaxaca, tienen lugar casos de intolerancia religiosa contra evangélicos. Sus perseguidores son autoridades políticas y religiosas. Simbiosis peligrosa, porque no reconoce de hecho la libertad de creencia y cultos promulgada por el indígena Benito Juárez el 4 de diciembre de 1860.

    De acuerdo con el experimentado reportero Isaín Mandujano, “alrededor de un centenar de familias del ejido Matamoros, en el municipio de Venustiano Carranza, fueron despojadas de sus tierras y sus animales, y no se les permite enterrar a sus muertos en el panteón de la comunidad, debido a que profesan una religión diferente a la católica”; son protestantes. Agrega que “alrededor de mil familias han sido despojadas de sus tierras y los católicos les destruyeron sus parcelas, además de que dispersaron a su ganado” (www.proceso.com.mx/?p=303135).

    Los despojados son indígenas tzotziles. Acusan a Salomón Suárez Balcázar, presidente del comisariado ejidal, y al agente municipal Eduardo Velázquez Balcázar, de ser quines encabezan las hostilidades en su contra. Una delegación de los perseguidos está en la capital chiapaneca, Tuxtla Gutiérrez, para demandar la intervención de la Subsecretaría de Asuntos Religiosos de la entidad, y que cumpla con su obligación de garantizarles el libre ejercicio de sus creencias, así como sanciones contra quienes les coartan esa libertad. ¿Esta vez las autoridades cumplirán con las obligaciones que les marcan las leyes, o como en anteriores casos parecidos le van a dar largas al conflicto?

    En lo que toca a Oaxaca, Elías Betanzos Luis, líder de al menos 400 congregaciones aglutinadas en el Consejo Oaxaqueño de Unidad Evangélica, dio a conocer que en 17 comunidades de los 415 municipios que se rigen por el sistema de usos y costumbres el organismo que preside tiene “registro de casos graves de intolerancia religiosa” (nota de Sofía Valdivia, Oaxaca a Diario, 2/4). El dirigente protestante detalló que es en la Mixteca, la zona mixe, Sierra Norte y ahora la Costa donde tiene lugar la mayor incidencia de intolerancia en contra de sus correligionarios.

    No es generalizada la persecución contra los indígenas protestantes en las comunidades regidas por usos y costumbres. En la mayor parte, como se desprende del testimonio dado por el líder del Consejo Oaxaqueño de Unidad Evangélica, los indígenas de distintos credos religiosos conviven sin agresiones y respetan la creciente pluralización que tiene lugar en sus poblados. Sin embargo, el número de casos existentes en los cuales los evangélicos son hostigados, desde amenazas hasta cortes de servicios, como agua, y expulsiones, es más que suficiente para movilizar a organismos de derechos humanos con el fin de que exijan el respeto a las garantías constitucionales de los agredidos. ¿O acaso los derechos de los indígenas evangélicos valen menos?
    Ya es hora de abandonar la costumbre de culpabilizar a los perseguidos como principales causantes de las persecuciones que padecen. La muy conservadora idea que señala cómodamente a los indios e indias protestantes de ser los causantes de su desgracia, por andarse convirtiendo a creencias distintas a la religiosidad tradicional, es profundamente discriminatoria y negadora de derechos humanos hacia una parte importante de la población mexicana.

    De la derecha conservadora no esperamos que mueva siquiera un dedo para defender el derecho a la libertad de creencias de los indios protestantes. Su espíritu y actitudes de sumisión absoluta a la pretensión del jefe de la Iglesia católica, Benedicto XVI, de invisibilizar a las minorías religiosas fue manifestado a plenitud y sin rubor alguno en la reciente visita realizada por el personaje a nuestro país. En eso hay congruencia histórica: ayer se opusieron férreamente a que la Iglesia católica dejara de ser la fe oficial del Estado mexicano. Hoy, que ya no pueden revertir conquistas históricas en la descolonización de México, presionan para que el marco legal les devuelva algunos privilegios del pasado.

    Por el lado de la izquierda, bien harían en ese sector ideológico, cultural y político si rescataran a los liberales izquierdistas del siglo XIX. Ellos fueron decididos defensores de la libertad de cultos. Nada más como ejemplo cito el caso del indígena (nacido en Tixtla, Guerrero) Ignacio Manuel Altamirano. En muchas ocasiones se manifestó en artículos periodísticos (comenzó a escribir del tema en 1869) contra casos de intolerancia sufridos por indígenas protestantes.

    Altamirano estuvo presente la ocasión en que San José de Gracia (Mesones 139) se abrió por primera vez al culto protestante. El 23 de abril de 1871 predicó en ese lugar Manuel Aguas, ex dominico convertido al cristianismo evangélico. En su crónica narra que fueron insuficientes las mil quinientas sillas que se colocaron para dar lugar a la multitud que se congregó para participar del acto. Sobre la audiencia, dice que estuvo “compuesta de todas clases, sexos y edades: señoritas, caballeros, artesanos, numerosos indígenas, todos estaban confundidos en un solo sentimiento de verdadera fraternidad, según el espíritu del Evangelio” (El Federalista, 24 de abril de 1871, p. 3). Los indígenas han tenido históricamente un papel destacado en la endogenización del protestantismo en tierras mexicanas.

    ¿Por qué desde la izquierda siguen regateando a los indios e indias de México el derecho a ejercer su libertad de conciencia y se les estigmatiza cuando eligen otra opción religiosa distinta a la católica romana?

  3. Eliseo Rivera Parada said,

    abril 8, 2012 a 6:02 pm

    Golpe al Estado Laico
    La priísta Margarita Villaescusa prácticamente fue obligada a dar el sí
    Andrea Becerril y Víctor Ballinas

    Periódico La Jornada
    Jueves 29 de marzo de 2012, p. 2
    La reforma al artículo 24 se aprobó con apenas la mayoría calificada necesaria, es decir la anuencia de las dos terceras partes de senadores presentes en el recinto. Fue un voto lo que hizo la diferencia y se logró gracias a la “disciplina” de la fracción del PRI.

    Había en el recinto 107 senadores, y cuando se abrió el tablero electrónico, el presidente de la mesa directiva, el panista José González Morfín, comenzó a preocuparse porque los votos en contra iban en aumento. Llegaron a 35 en contra y 71 a favor, ¡faltaba uno para la mayoría calificada! Dieron varios minutos más para sufragar y se preguntó una y otra vez quiénes faltaban.

    Apoyado por el secretario de Servicios Parlamentarios, Arturo Garita, en la mesa directiva se dieron cuenta de que faltaba de votar la priísta Margarita Villaescusa, suplente del hoy gobernador de Sinaloa, Mario López Valdez (Malova).
    Villaescusa se había ido al final del recinto, como para salir, pero el secretario de la mesa directiva, el también priísta Cleominio Zoreda, no dudó en presionarla. Tres veces la llamó y al final le pidió que “en propia voz” se definiera, y ella, con apenas un susurro, dijo sí a la reforma al 24. “Ya tenemos la mayoría”, gritó el priísta. Se aprobó entonces con 72 votos a favor y 35 en contra.

    Al final, la senadora María de los Ángeles Moreno reclamó a Zoreda por la presión a Villaescusa.

    En cambio, la reforma al artículo 40 pasó con 97 votos a favor, tres en contra y dos abstenciones.


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