“La función social de la historia”, en el análisis de Enrique Florescano


 

El historiador Enrique Florescano, en la Cátedra Julio Cortázar.

El historiador Enrique Florescano, en la Cátedra Julio Cortázar.

Por Laura Campos Jiménez

El historiador Enrique Florescano, de visita en Guadalajara, impartió las charlas “Memoria e Historia” e “Historia y Ficción”, en el Centro de Estudios de Literatura Latinoamericana “Julio Cortázar”, el pasado 24 y 25 de marzo.

El día 26, el historiador veracruzano dictó la conferencia magistral “La función social de la historia”, en el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara.

En este diálogo, el autor del libro “Memoria mexicana” destacó la importancia del papel que ha jugado el historiador en la sociedad en todas las épocas.

Uno de los aspectos analizados en estas charlas, fue el de la memoria colectiva de los pueblos como fuente primaria del quehacer histórico: “La memoria es la relación viva del presente con el pasado, mientras que la historia es una representación del pasado […] Conocer el desarrollo histórico de los pueblos equivale a situarnos en nuestra propia circunstancia histórica”, refirió el reconocido académico.

En otro momento, el doctor Florescano definió el perfil que, según su opinión, debe reunir el historiador contemporáneo:

El historiador debe recoger el gran ámbito de la historia para hacer más rica, más expresiva y más clara su obra […] Debe utilizar bien la composición, la trama, el lenguaje y el estilo para que su obra llegue más al público. Eso lo vienen haciendo los historiadores desde hace mucho tiempo, pero siempre basados en la fuerza y la sustentación del documento, de la investigación histórica.

Al día de hoy, muchas corrientes de investigación histórica han abandonado el lenguaje hermético, especializado del historiador, sin abandonar el rigor, las fuentes y los métodos del historiador. Uno puede escribir de una manera más elegante, atractiva, pero sin dejar de fundamentar esa obra en los datos duros que constituye la base de la investigación histórica.

La historiografía académica, separada de la realidad social

En la ponencia “Memoria e historia”, Enrique Florescano reveló, a manera de reflexión, que existe un divorcio tácito entre el historiador y la sociedad:

La comunidad académica en general de historiadores -comentó-, está ocupada en sus problemas de ascenso, de reconocimiento, etcétera; esto es una realidad, desafortunadamente […] Si lo analizamos en profundidad y vemos el mecanismo interno que articula a las instituciones académicas, vamos a encontrar cosas muy semejantes a lo que vemos en la mecánica de los partidos políticos, cada uno en su distinto nivel: hay una separación de la realidad social de la academia y esto ha afectado a que no se lee la historia que interesa a la población sino, más grave aún, al dejar un vacío éste es ocupado por otros que usurpan y aprovechan esa coyuntura precisa.

Los medios de comunicación han sustituido la función social de la historia, que sería divulgar a un sector mucho más amplio que el grupo de historiadores la interpretación del pasado. Creo que eso está ocurriendo por la poca consecuencia o responsabilidad social del historiador, es decir, el historiador de nuestros días, sea en Europa, Estados Unidos, México o Hispanoamérica, cada vez se ha encerrado en el círculo de los historiadores y adopta a veces, un lenguaje hermético o especial de su área, de su especialización, y esto hace que no haya comunicación con quienes no son historiadores y hay entonces una brecha, una separación, un foso, entre la investigación histórica-académica y el público en general.

Esto es grave, porque está ocurriendo de forma más generalizada, y está haciendo perder al historiador el gran público que está interesado en la historia. En el mundo, en la ciencia y en la historia hay vacíos, hay quienes llenan ese vacío. En general, lo está llenando el cronista. A veces como estos historiadores no tienen el título de la Universidad como maestro o doctor de historia, son minusvalorados o despreciados incluso por el historiador profesional; pero muchos de ellos tienen un gran público y muchos tienen éxito.

La televisión, la prensa y el radio, son ahora los grandes difusores que esa historia que el historiador profesional no difunde. Estos medios están supliendo la función social del historiador.

 

“La historia es más adecuada que ninguna otra disciplina para formar ciudadanos”

La ponencia magistral que Enrique Florescano dictó en el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara, se dividió en nueve bloques, en la que el investigador y académico habló de la historia como un “registro de la temporalidad”, como un recurso para encontrarse con lo extraño y remoto y como una “reconstrucción crítica del pasado”.

La importancia de la historia y su enseñanza, dijo, radica en que “el conocimiento es indispensable para preparar a niños y jóvenes para que vivan en sociedad. Que conozcan el presente a partir del pasado que lo ha construido”. En la parte final de su discurso, el doctor Florescano refirió que “la historia es más adecuada que ninguna otra disciplina para formar ciudadanos”.

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