Presentación del nuevo libro de Carlos Monsiváis


Archivo fotográfico, recortes periodísticos y discursos completos de esta presentación en el siguiente link: (haga click aquí). 

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Juan Carlos G. Partida

GUADALAJARA, JALISCO, 4 de diciembre.- En la mera tierra de los santos mártires cristeros y los donativos panistas del erario para lo que aquí se ha dado en llamar fomento al turismo religioso, Carlos Monsiváis presentó su libro El Estado laico y sus malquerientes.

Y en una tierra donde también hace cuatro años se dio una de las más cruentas violaciones a los derechos humanos en la historia reciente de Jalisco el 28 de mayo del 2004, también y en compañía de Elena Poniatowska, presentó El 68. La tradición de la resistencia, obra en la cual hace un recuento del movimiento estudiantil que dijo debería estar incluido en los libros de texto.

“No sé cómo concluir la homilía. La concluyo exhortándoles a que vuelvan a su casa, se arrepientan y al sentirse ya sanos y salvos, vuelvan a su racionalidad laica”, terminó su primera presentación de este jueves.

Previo a la intervención de Monsiváis, la historiadora Laura Campos presentó varios de los signos que han caracterizado a la administración panista actual, encabezada por Emilio González Márquez. Mostró fotografías tomadas hace unas semanas de la estatua de Benito Juárez tirada en el suelo del parque de la Solidaridad, al oriente de Guadalajara, espacio público que depende directamente del gobierno estatal. También se recordó el tema de la macrolimosna por 90 millones de pesos que González Márquez intentó entregar a la Arquidiócesis para la construcción del santuario cristero promovido por el cardenal Juan Sandoval Iñiguez, intención que fue detenida por una fuerte reacción social.

El autor dijo que le parecía que tratar de justificar la entrega de recursos públicos hacia obras de la Iglesia católica le parecía una verdadera blasfemia, al suponer por ejemplo que en lugar de peregrinos los que van a Talpa atraídos por la virgen son turistas.

“Esta idea de que todo se justifica por el turismo religioso es un tanto sacrílega, como cuando el cardenal (Sandoval Iñiguez) sostiene que es importante esta donación porque el santuario de los mártires propicia el desarrollo del turismo religioso; todavía no se inaugura, por qué no se esperan a que se inaugure y entonces ya vemos qué tanto propicia el turismo y qué tanto de devoción, porque que yo sepa el turismo puede ser de gente devota pero lo primero que quieren ver son las maravillas, y como ya los efectos especiales eliminaron a los milagros, ahora se trata de ver las maravillas que le permiten al esteta, al artista que hay en todo turista, la posibilidad de contemplar con regocijo lo que fue creado para la edificación del espíritu”, agregó.

Con El Estado laico y sus malquerientes, Monsiváis dijo que su propósito era una especie de alegato, que el libro fue pensado para eso.

“Es como una historización de lo que ha sido el estado laico, de cuántas luchas han tenido que darse para conseguirlo, de su afirmación, y ya desde el siglo XX de la manera en que la secularización se impone y hace irretornable el camino de lo monocorde fideísta (es una frase bonita, la voy a anotar), del monopolio de la fe como la única garantía de la armonía social”.

A pesar de los embates contra el Estado laico que se enumeraron a lo largo de la conferencia, Monsiváis dijo que no creía que el laicismo como derecho nacional estuviera en riesgo, solamente en la medida en que existe toda una operación de entrega de dinero “yo diría incluso más conspicua en Guanajuato que en Jalisco” para obras pías, incluida la construcción de iglesias y la entrega de posiciones básicas en puestos de gobierno a gente de la derecha.

“Yo no tendría inconveniente en que lo fueran, pero cuando digo de la derecha es gente profundamente incapaz de entender la modernidad. Y que se sepa este país –con todas las dificultades– sigue siendo un país moderno. Por eso el finado Carlos Abascal sostuvo, como secretario de Gobernación –lo digo con todo respeto a él pero no sé si a sus argumentos–, que la religión católica garantizaba una ética social, y ahí sí era imposible compartir el punto de vista porque entonces a quién representaba el secretario de Gobernación: a una ética que no valía porque no estaba sustentada en la fe, entonces era la duplicidad y el simulacro lo que se estaba predicando”, señaló.

Se refirió además a que la crisis económica agudizará las creencias religiosas, pero justo es un momento en el que también se requiere la más rigurosa racionalidad, para lo cual debe estar muy presente lo que ha sido el Estado laico, sus conquistas que no pueden ser erradicadas porque han puntualizado el desarrollo de la civilización.

“Se trata de entender por qué una y otra vez han fracasado los intentos de eliminar el laicismo: Quieren prohibir las minifaldas, al domingo siguiente hay una manifestación de jóvenes con minifaldas y archivan el proyecto; quieren prohibir El crimen del padre Amaro y consiguen tal éxito para la película que el consejo episcopal dice que es la última vez que intentarán amonestar.

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